En los sistemas de refrigeración y aire acondicionado, las serpentinas cumplen un rol clave en el intercambio térmico. Con el uso continuo, estas superficies acumulan polvo, grasa, partículas en suspensión y contaminantes ambientales que afectan directamente la eficiencia del equipo.
¿Qué sucede cuando una serpentina está sucia?
Cuando la suciedad se adhiere a la serpentina:
- Se reduce la transferencia de calor.
- El compresor trabaja durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada.
- Aumenta el consumo eléctrico.
- Se incrementa el desgaste de componentes críticos.
Una serpentina obstruida obliga al sistema a trabajar fuera de sus parámetros normales, lo que se traduce en menor rendimiento y mayor riesgo de fallas.
Impacto directo en el consumo energético
Diversos estudios y experiencias de campo muestran que un sistema con serpentinas sucias puede incrementar su consumo eléctrico entre un 10% y un 30%, dependiendo del nivel de contaminación y del tipo de instalación.
La limpieza periódica permite:
- Restablecer el flujo de aire adecuado.
- Reducir los ciclos de trabajo del compresor.
- Mantener presiones y temperaturas de operación más estables.
Frecuencia recomendada de limpieza
No existe una única frecuencia válida para todos los casos. Depende de:
- Tipo de equipo.
- Entorno de trabajo (polvo, grasa, humedad).
- Horas de uso.
En aplicaciones industriales o comerciales, se recomienda revisar el estado de las serpentinas al menos cada 3 a 6 meses.
Uso de productos específicos
La utilización de limpiadores formulados específicamente para serpentinas, como el Cleaners Motores & Serpentinas de Refrioil es fundamental.
Estos productos:
- Eliminan suciedad sin dañar el material.
- No atacan el aluminio ni el cobre.
- Facilitan una limpieza profunda y segura.
Una limpieza correcta no solo mejora el rendimiento inmediato, sino que prolonga la vida útil del sistema.


